Vigilas armadas con palos y otros implementos se montaron para que la Policía no ejecute la orden de captura contra el expresidente Evo Morales.
Evo Morales lleva 118 días atrincherado en el Chapare de Cochabamba, sin que el Gobierno cumpla la orden de detención en su contra. Vigilas instaladas por delegaciones de diferentes sectores sociales, armadas con palos y otros implementos, supuestamente impiden que la Policía Boliviana ejecute la captura de Morales, quien está procesado por trata y tráfico de personas. Desde el 10 de octubre, cuando la fiscal departamental de Tarija, Sandra Gutiérrez, informó que Morales no se presentó a una audiencia cautelar, el líder cocalero no ha salido del municipio de Villa Tunari.
El 27 de octubre, Morales denunció un presunto intento de captura por parte de la Policía, luego de que su vehículo recibiera disparos durante un operativo. El expresidente acusó al presidente Luis Arce y al ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, de atentar contra su vida. El Gobierno rechazó las acusaciones y aseguró que el vehículo de Morales escapó de un control policial e incluso atropelló a un agente. Tras el incidente, seguidores de Morales irrumpieron en cuarteles policiales y almacenes de armas, quemaron vehículos y tomaron rehenes en represalia.
En diciembre, la Fiscalía oficializó la orden de aprehensión contra Morales, pero fue hasta enero que esta fue entregada a la Policía. Un juez también lo declaró en rebeldía, ordenó su arraigo y congeló sus cuentas. Sin embargo, el Gobierno ha sido criticado por no ejecutar la captura, argumentando que la acción debe ser planificada para evitar enfrentamientos y agresiones contra el personal policial. “Los planes y orden de operación que está efectuando la Policía Boliviana se están desarrollando, se están elaborando, se están discutiendo de manera milimétrica para no tener ningún error y poder dar cumplimiento a lo que determine la justicia boliviana”, declaró Del Castillo la semana pasada.
Mientras tanto, grupos de vigilancia, algunos armados con palos, ondas y chicotes, continúan turnándose para proteger a Morales en Villa Tunari. “Ya van a ser cuatro meses, haciendo vigilia, seguridad”, declaró el expresidente el domingo en su programa de radio.




